HIIT vs fat max en personas con obesidad de clase II y III

El ejercicio mejora marcadores metabólicos en personas con obesidad, pero ¿qué tipo de ejercicio produce mayores beneficios?
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Alrededor de la fisiopatología de la obesidad confluyen una serie de factores entre los que destaca la acumulación excesiva de grasa, lo que desencadena una serie de mecanismos que retroalimentan un problema complejo: inflamación crónica de bajo grado, resistencia a la insulina o descenso de la capacidad oxidativa. Por ello, el ejercicio físico parece ser una de las propuestas más efectivas y racionales para tratar la obesidad, ya que ataca directamente a la etiología de la enfermedad, mejorando la sensibilidad a la insulina y reduciendo la inflamación de bajo grado, llegando incluso a sustituir al tratamiento farmacológico en personas con diabetes tipo II (1).

Diferentes protocolos de ejercicio parecen mejorar marcadores que se encuentran alterados en personas con obesidad. Por ejemplo, estudios han visto que de 8 (2) a 10 (3) semanas de entrenamiento a intensidad de máxima oxidación de grasas (Fat max) aumentan la máxima oxidación de grasas (MFO), la tasa de oxidación de grasas (FORs) y también la capacidad oxidativa del músculo en hombres con sobrepeso (IMC: 25-29.9) y obesidad de clase I (IMC: 30-34.9). Por otro lado, el entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) parece producir una rápida mejora en los marcadores de función cardiovascular en hombres sedentarios con sobrepeso y obesidad (4). Se ha demostrado que 2 a 4 (5) semanas de HIIT son suficientes para incrementar el VO2máx en esta población. Sin embargo, no existe tanta evidencia con respecto a las mejoras que provoca el ejercicio sobre la sensibilidad a la insulina y la función cardiovascular en personas con obesidad clase II y III.

Con el fin de estudiar qué tipo de ejercicio produce mayores beneficios en este sentido,  un estudio publicado en Obesity (6) comparó los efectos de 2 semanas (8 sesiones) de entrenamiento continuo a intensidad Fat max con un protocolo de HIIT en hombres con obesidad clase II y III.

El HIIT consistió en 10 series de 1 minutos al 90% de la frecuencia cardiaca máxima con 1 minuto de recuperación a 50 W (en total 30 minutos/sesión si sumamos calentamiento y vuelta a la calma). Los sujetos del grupo Fatmax realizaban 40-50 minutos de bici a una intensidad calculada de su máxima oxidación de grasas (alrededor del 70% de la frecuencia cardiaca máxima) en un test llevado a cabo antes del programa de entrenamiento.

Los resultados mostraron que los marcadores de función cardiovascular, así como la tasa de oxidación de grasas, incrementaron significativamente en ambos grupos tras las dos semanas de entrenamiento. A pesar de que no hubo diferencias significativas entre grupos, el HIIT parece que aumenta en mayor medida la capacidad aeróbica, ya que la magnitud del aumento en el consumo máximo de oxígeno en el grupo de HIIT fue del 8%, mientras que el Fatmax fue del 4%. Por otro lado, el marcador de resistencia a la insulina HOMA2-IR, los niveles de ácidos grasos no esterificados y la insulina sólo disminuyeron en el grupo de Fat max.

Tabla 1. Efectos del entrenamiento HIIT (GHIIT) y del entrenamiento de máxima oxidación de grasas (Gfatmax) en personas con obesidad

En resumen, 2 semanas de entrenamiento HIIT y Fat max son efectivas para mejorar la función cardiovascular y la tasa de oxidación de grasas en hombres con obesidad de clase II y III. De esta manera, estos dos tipos de ejercicio tienen potencial para incorporarse a los programas de entrenamiento dirigidos a personas con obesidad y diabetes, siempre teniendo en cuenta los principios fundamentales de progresión e individualización. El entrenador debe ser capaz de prescribir las “pastillas” necesarias con el objetivo de mejorar la composición corporal, el fitness cardiovascular y los parámetros sanguíneos relacionados con enfermedades metabólicas.


Referencias:

  1. MacDonald CS, Johansen MY, Nielsen SM, Christensen R, Hansen KB, Langberg H, et al. Dose-Response Effects of Exercise on Glucose-Lowering Medications for Type 2 Diabetes: A Secondary Analysis of a Randomized Clinical Trial. Mayo Clin Proc . 2020;95(3):488–503.
  2. Dumortier M, Brandou F, Perez-Martin A, Fedou C, Mercier J, Brun JF. Low intensity endurance exercise targeted for lipid oxidation improves body composition and insulin sensitivity in patients with the metabolic syndrome. Diabetes Metab. 2003;29(5):509–18.
  3. Bordenave S, Metz L, Flavier S, Lambert K, Ghanassia E, Dupuy A-M, et al. Training-induced improvement in lipid oxidation in type 2 diabetes mellitus is related to alterations in muscle mitochondrial activity. Effect of endurance training in type 2 diabetes. Diabetes Metab. 2008;34(2):162–8.
  4. Gibala MJ, Little JP, MacDonald MJ, Hawley JA. Physiological adaptations to low-volume, high-intensity interval training in health and disease. J Physiol. 2012 Mar 1;590(5):1077–84.
  5. Trilk JL, Singhal A, Bigelman KA, Cureton KJ. Effect of sprint interval training on circulatory function during exercise in sedentary, overweight/obese women. Eur J Appl Physiol. 2011;111(8):1591–7.
  6. Lanzi S, Codecasa F, Cornacchia M, Maestrini S, Capodaglio P, Brunani A, et al. Short-term HIIT and Fat max training increase aerobic and metabolic fitness in men with class II and III obesity. Obesity (Silver Spring). 2015

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