Ejercicio físico para prevenir enfermedades desde la infancia

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PhotoCredit: Foto de leah hetteberg en Unsplash

Cómo somos durante nuestra infancia o adolescencia marca en gran parte cómo seremos de mayores. Incluso determinará nuestra salud y longevidad. El estilo de vida que tengamos de jóvenes no solo tiene implicaciones en ese momento preciso, sino que ejerce un importante papel con el paso del tiempo sobre nuestra salud.

A principios del 2020, la Organización Mundial de la Salud, UNICEF y The Lancet publicaron un informe titulado A future for the world’s children? en el que se concluía que la salud y el futuro de los niños y adolescentes de todo el mundo está en peligro por el cambio climático y otras amenazas como el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas, alcohol y tabaco (1). Sin embargo, una problemática actual que no se aborda en el documento y que supone igualmente un peligro real para su salud presente y futura es la falta de actividad física realizada a estas edades, ya que el 80% de los jóvenes en todo el mundo no cumple la cantidad mínima de actividad física recomendada (2).

La realización de actividad física desde muy temprana edad puede impactar en la salud de los años siguientes. Así lo ha afirmado un estudio publicado en la revista Pediatrics que evaluó el nivel de actividad física de más de 400 niños de entre 3 y 5 años e hizo una re-evaluación 3 años después midiendo diferentes marcadores de salud cardiovascular como la capacidad cardiorrespiratoria (CRF, por sus siglas en inglés), la presión arterial y la rigidez arterial (3). Lo destacable del estudio fue que los niños que realizaron más actividad física durante esos primeros años de vida mostraron mejores indicadores de salud cardiovascular a los pocos años, obteniendo mayores beneficios con la actividad física vigorosa (3). Observamos, por tanto, que el efecto protector de la actividad física sobre la salud cardiovascular comienza desde una etapa muy temprana de la vida.

La capacidad cardiorrespiratoria actual y la salud futura

En niños y adolescentes, la CRF – la cual depende en gran medida de la realización regular de ejercicio – ha demostrado ser un poderoso predictor de salud en ese momento (4,5), siendo también ampliamente conocida su influencia en la salud e incluso el riesgo de mortalidad años más tarde (6–10). Así, en un importante estudio multicéntrico en el que participaron varios centros españoles, los autores observaron que la CRF que tiene un niño de 6 a 10 años viene a determinar su riesgo cardiovascular dos años después (7). Asimismo, determinaron los puntos de corte de la CRF para una buena salud cardiovascular, estableciéndolos en 39,0 ml/kg/min para los niños y 37,5 ml/kg/min para las niñas. Además, una revisión sistemática publicada en la prestigiosa Sports Medicine mostró que tener una buena CRF durante la infancia y la adolescencia se asocia con menor índice de masa corporal, circunferencia de cintura y grasa corporal y menor prevalencia de síndrome metabólico 6 años más tarde, lo que le confiere un papel cardioprotector a la CRF que tenemos de niños sobre nuestra salud futura (8). Pero es que este papel parece mantenerse incluso después de muchos años. Es lo que se desprende de un meta-análisis publicado en la prestigiosa JAMA Pediatrics y liderado por nuestro compañero el Dr. Antonio García Hermoso (9). En este caso, el meta-análisis incluyó 55 estudios, más de 37.000 jóvenes de entre 3 y 18 años, y un seguimiento de entre 1 y 27 años. Los resultados confirmaron que una buena CRF durante la infancia y la adolescencia se asocia con un menor riesgo de desarrollar obesidad y enfermedad cardiometabólica en el futuro (9). Y de igual manera que la CRF, otro componente de la condición física – aunque menos estudiado – como la fuerza ha mostrado ejercer también una gran influencia sobre nuestra salud y el riesgo de mortalidad años más tarde (6,11,12).

Forma física y riesgo de jubilación anticipada

Si bien ha sido ampliamente demostrada la relación entre la CRF que tenemos de niños o adolescentes y nuestra salud posterior, poco se sabía hasta ahora del papel de la CRF y su asociación con enfermedades incapacitantes que deriven en una jubilación anticipada. Sin embargo, en estos últimos años han sido publicados diferentes estudios prospectivos liderados por el Dr. Francisco B. Ortega de la Universidad de Granada e investigadores del Karolinska Institutet (Estocolmo, Suecia), en los que se analizaron los datos de condición física de más de un millón de adolescentes suecos (entre 16 y 19 años) durante los exámenes de reclutamiento previos al servicio militar y que fueron seguidos durante una media de 28 años. Los autores encontraron que tener una baja CRF o combinar una baja CRF con niveles bajos de fuerza muscular u obesidad durante la adolescencia era un factor de riesgo importante para una jubilación temprana debida a una enfermedad incapacitante casi 30 años después (como consecuencia, por ejemplo, de enfermedades psiquiátricas, musculoesqueléticas o cardiovasculares) (13–15). Otro de los resultados a destacar es que una buena CRF durante la adolescencia, independientemente del índice de masa corporal, se asoció con un menor riesgo de jubilación temprana por enfermedad incapacitante (14). Es decir, los adolescentes con obesidad y una buena CRF tuvieron un menor riesgo de discapacidad en el futuro que los adolescentes con normopeso, pero con una baja condición física. 

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Además, en una editorial que acaba de salir publicada en British Journal of Sports Medicine, el Dr. Ortega y sus colaboradores han estimado que el riesgo atribuible poblacional (el PAF, por sus siglas en inglés, que indica los eventos que se evitarían si un factor de riesgo determinado no estuviera presente; por ejemplo, las muertes que dejarían de producirse si los fumadores no fumasen) para la discapacidad por cualquier causa sería de un 14% si los adolescentes con baja CRF estuvieran en forma (16). Y si dividiéramos la CRF en deciles, la PAF sería del 10% si los jóvenes de los deciles 1 a 9 incrementaran su CRF correspondiente a 1 decil, por ejemplo, que pasaran del percentil 50 al percentil 60 (Figura 1). El PAF estimado por el incremento en la CRF fue relativamente alto para todas las causas específicas de enfermedad incapacitante, lo que indica que muchos casos de discapacidad podrían haberse prevenido de haber estado en mejor forma física. Por tanto, estos datos vienen a indicar que una mejora de 1 decil en la CRF se asociaría con una disminución del 10% de enfermedades incapacitantes (16).

Figura 1. Riesgo atribuible poblacional (PAF) para la discapacidad por diferentes causas asociado con la capacidad cardiorrespiratoria (16).

Conclusiones

Estos hallazgos tienen notables implicaciones para la salud pública, ya que apoyan la importancia de una buena CRF durante la infancia y la adolescencia para prevenir posteriores enfermedades crónicas. Es por ello que se convierte en esencial la promoción de estilos de vida activos, así como la adquisición de una buena condición física desde las más tempranas etapas de la vida que pueda ayudar a preservar la salud presente y futura. Si, además, tenemos en cuenta la dificultad de modificar los hábitos durante la edad adulta, podemos decir sin temor a equivocarnos que la infancia y la adolescencia son periodos clave en el devenir de la salud que tengan los jóvenes cuando sean mayores.


Referencias

1.        Clark H, Coll-Seck AM, Banerjee A, Peterson S, Dalglish SL, Ameratunga S, et al. A future for the world’s children? A WHO–UNICEF–Lancet Commission. Lancet. 2020;395(10224):605–58. 

2.        Guthold R, Stevens GA, Riley LM, Bull FC. Global trends in insufficient physical activity among adolescents: a pooled analysis of 298 population-based surveys with 1·6 million participants. Lancet Child Adolesc Heal. 2020;4(1):23–35. 

3.        Proudfoot NA, King-Dowling S, Cairney J, Bray SR, MacDonald MJ, Timmons BW. Physical activity and trajectories of cardiovascular health indicators during early childhood. Pediatrics. 2019;144(1). 

4.        Ortega FB, Ruiz JR, Castillo MJ, Sjöström M. Physical fitness in childhood and adolescence: A powerful marker of health. Int J Obes. 2008;32(1):1–11. 

5.        Ruiz JR, Cavero-Redondo I, Ortega FB, Welk GJ, Andersen LB, Martinez-Vizcaino V. Cardiorespiratory fitness cut points to avoid cardiovascular disease risk in children and adolescents; What level of fitness should raise a red flag? A systematic review and meta-analysis. Br J Sports Med. 2016;50(23):1451–8. 

6.        Ruiz JR, Castro-Piñero J, Artero EG, Ortega FB, Sjöström M, Suni J, et al. Predictive validity of health-related fitness in youth: A systematic review. Br J Sports Med. 2009;43(12):909–23. 

7.        Castro-Piñero J, Perez-Bey A, Segura-Jiménez V, Aparicio VA, Gómez-Martínez S, Izquierdo-Gomez R, et al. Cardiorespiratory Fitness Cutoff Points for Early Detection of Present and Future Cardiovascular Risk in Children: A 2-Year Follow-up Study. Mayo Clin Proc. 2017;92(12):1753–62. 

8.        Mintjens S, Menting MD, Daams JG, van Poppel MNM, Roseboom TJ, Gemke RJBJ. Cardiorespiratory Fitness in Childhood and Adolescence Affects Future Cardiovascular Risk Factors: A Systematic Review of Longitudinal Studies. Sport Med. 2018;48(11):2577–605. 

9.        Garciá-Hermoso A, Ramírez-Vélez R, Garciá-Alonso Y, Alonso-Martínez AM, Izquierdo M. Association of Cardiorespiratory Fitness Levels during Youth with Health Risk Later in Life: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Pediatr. 2020;174(10):952–60.

10.      Sato M, Kodama S, Sugawara A, Saito K, Sone H. Physical fitness during adolescence and adult mortality. 2009;20(3):463–4.

11.      García-Hermoso A, Ramírez-Campillo R, Izquierdo M. Is Muscular Fitness Associated with Future Health Benefits in Children and Adolescents? A Systematic Review and Meta-Analysis of Longitudinal Studies. Sport Med. 2019;49(7):1079–94. 

12.      Ortega FB, Silventoinen K, Tynelius P, Rasmussen F. Muscular strength in male adolescents and premature death: Cohort study of one million participants. BMJ. 2012;345(7884). 

13.      Henriksson H, Henriksson P, Tynelius P, Ortega FB. Muscular weakness in adolescence is associated with disability 30 years later: a population-based cohort study of 1.2 million men. Br J Sports Med. 2019;53(19):1221–30. 

14.      Henriksson P, Henriksson H, Tynelius P, Berglind D, Löf M, Lee IM, et al. Fitness and body mass index during adolescence and disability later in life. Ann Intern Med. 2019;170(4):230–9. 

15.      Henriksson H, Henriksson P, Tynelius P, Ekstedt M, Berglind D, Labayen I, et al. Cardiorespiratory fitness, muscular strength, and obesity in adolescence and later chronic disability due to cardiovascular disease: A cohort study of 1 million men. Eur Heart J. 2020;41(15):1503–10. 

16.      Henriksson P, Shiroma EJ, Henriksson H, Tynelius P, Berglind D, Löf M, Lee IM, Ortega FB. Fit for life? Low cardiorespiratory fitness in adolescence is associated with a higher burden of future disability. Br J Sports Med. 2021;55(3):128-129.

Javier S. Morales

Actualmente investigador posdoctoral en el grupo MOVE-IT de la Universidad de Cádiz. Doctor en Actividad Física y Deporte. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Diplomado Universitario en Enfermería. Máster en Fisiología integrativa. Máster en Actividad Física y Salud.

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