Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

Lavarse las manos es una medida fácil y eficaz que reduce el riesgo de enfermedades infecciosas. La higiene de manos parece algo asumido a día de hoy, pero en 1842 el riesgo de muerte después de una cirugía era elevado debido al riesgo de infección.

En 1942, el departamento de obstetricia del Hospital General de Viena se dividía en dos clínicas. La primera la formaban médicos y estudiantes que se encargaban de atender los partos mientras que en la segunda trabajaban matronas.

Semmelweis, médico de origen húngaro, observó que los pacientes atendidos en la Primera Clínica presentaban una elevada mortalidad con respecto a los de la Segunda (16% vs 7%) y postuló que se debía a que médicos y estudiantes después de volver de la sala de autopsias, a pesar de lavarse las manos con jabón, seguían oliendo a “cadáver”. En mayo de 1847, Semmelweis insistió en que tanto médicos como estudiantes y matronas se lavaran las manos con una solución de cloro antes de cada intervención. A partir de entonces, la tasa de mortalidad en la primera clínica cayó al 3% y se mantuvo baja durante años (Pittet & Boyce, 2001).

Imagen 1. Lavamanos utilizado durante la estancia de Semmelweis en el hospital de Viena en 1847 (Pittet & Boyce, 2001)

A pesar de que la medida consiguió reducir la mortalidad, sus colegas la rechazaron porque ponía el foco en los médicos. Semmelweis tuvo que dejar la clínica y volvió a su país natal, donde asumió la cátedra de Obstetricia Teórica y Practica en la Universidad de Pest en Hungría.

Esta intervención de Semmelweis representó la primera evidencia de que lavarse las manos con un agente antiséptico puede reducir la transmisión de enfermedades contagiosas de manera más efectiva que únicamente con agua y jabón. Pasados casi 180 años, esta medida sigue estando vigente y cobra más importancia en estos días en los que el Coronavirus (COVID-19) pone en jaque a los sistemas sanitarios de buena parte del mundo.


REFERENCIAS

  • Pittet, D., & Boyce, J. M. (2001). Hand hygiene and patient care: pursuing the Semmelweis legacy. The Lancet Infectious Diseases, 1, 9–20. https://doi.org/10.1016/S1473-3099(09)70295-6

Ahorra tiempo y mantente actualizado

Descubre la suscripción de Fissac+

Recibe cada semana artículos e infografías de las últimas investigaciones para aprender de forma sencilla y práctica. Y además, webinars, cursos y la revista Fissac+ Magazine.

Puedes pausar o cancelar tu suscripción cuando quieras.

No Hay Comentarios
Comentarios a: Higiene de manos: un legado de semmelweis

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Artículos en Fissac

    Accede a tu cuenta